DÍA DEL BUEN PASTOR

Hoy celebramos a Cristo, el Buen Pastor, aquel que nos conoce por nuestro nombre y cuya voz nos devuelve la paz. Pero hoy también damos gracias a Dios por el «sí» valiente de nuestros sacerdotes, quienes son el reflejo vivo de ese cuidado y entrega en medio de nuestra comunidad.
Gracias, queridos pastores, por ser manos que bendicen, corazones que escuchan y pies que no se cansan de salir al encuentro de quien más lo necesita. En sus fatigas y en sus alegrías, vemos el rostro misericordioso de Jesús guiando nuestra esperanza.
Unámonos en oración:
Por la vida y salud de nuestros sacerdotes.
Por las vocaciones, para que más jóvenes respondan con generosidad al llamado del Maestro.
Por nuestra comunidad, para que sepamos ser un rebaño unido en la caridad.
¡Feliz Día del Buen Pastor! Que María, Madre de los pastores, los cubra siempre con su manto.